sábado, 29 de septiembre de 2012


Te hablo porque no hay mejor manera de demostrar mi amor, porque nada me calma hoy que te he perdido, porque eres la nube que me cubre, porque tus ojitos como dos luceros me miraron, porque me sentí morir cuando morías, porque tu más que nadie sabes que jamás te quise hacer daño, porque el único ser que tendría que perdonarme eres tú, y sé que me perdonaste cuando tu cuerpecito dejo de moverse. Que la cicatriz que me dejas no se compara con lo que te hice. Pero a veces lastimas a quien más quieres, yo no sé que haya sido, que energía jugo este juego, pero tú te vas como una estela a brillar en este cielo de encima de mi cabeza; yo me quedo jugando, perdiendo y tal vez ganando. Sé que tus ojitos me dijeron algo y lo siento mucho a nadie podrías dolerle más que a mí, yo que sólo tuve la fuerza para tomarte entre mis dedos y pedirte perdón.

Pero gracias a ti cielito descubrí y confirme lo que nadie me hubiese dicho, porque tu dolor me gritaba desatando un dolor que me acribilla y me atormenta. Lo cual no tiene nada que ver contigo, ni conmigo.
 
 
 
Cuando quieras llorar
cuando no sepas que decir
cuando las palabras sobren
cuando tu corazón tiemble
escribe.

No hay mejor remedio
que el sentimiento a través de las letras
no hay mejor lugar donde contener
un secreto.

martes, 25 de septiembre de 2012




No soy el sol, no soy las estrellas, no soy la historia ni un canto, no soy la voz, no soy la soledad, no soy nada...


Hubo un tiempo en que perder el rumbo era satisfactorio sólo para buscar encontrarme,
pero buscarse y no hallarse es terrible.



martes, 4 de septiembre de 2012

Contraparte

Por un lado está lo salado del mar
el tierno susurro de quien se acomoda en mi hombro
aquella música danzante loca
ebria, punzante.

De contraparte cerré los ojos
y me invadió el sonido
me invadiste tú.
mis manos adoloridas
mi pecho trasquilado.

Y te pido lo que no puedes darme
lo que no quieres darme
y hago de mi una bajeza
me doy razones estúpidas
sin provecho...

Sé a la perfección
que detesto cuando me hablas como si fuera una niña
cuando me insultas con o sin intención
mientras me convierto en una maraña de recuerdos
sin poderse desenredar
una maraña sin utilidad alguna
más que enredarse más.

¿Cuánto durará? no lo sé
¿si un día lo leerás? no lo sé
¿si tal vez un día me escucharás?
tampoco lo sé, ya no lo sé...

Sé que nos hemos perdido
y que los viejos días jamás volverán
sé que tardaré en encontrarte
o jamás te encuentre
o tal vez jamás te busque.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Cielo


En todas sus versiones es bello, aun siendo tenebroso, siempre dice algo a pesar de no ser siempre visto, pero no logro comprender como a alguien podría molestarle un atardecer, ¿cómo es posible que hasta al cielo le quiten objetividad? el ser humano no ama por naturaleza, y de cierta manera algo le molesta. A mí me encanta el atardecer, porque muestra su lado claro, fino, amarillo, rojizo, la mezcla de aquel grisáceo que da el aviso del anochecer, su cruce con el sol, ventoso y tibio a la vez, la llovizna se vuelve traslúcida y brilla, esto es lo que mis ojos ven.

La gente insiste en marcar sus diferencias pero somos esencialmente humanos, tal vez nunca lleguemos a ser sólo personas, tal vez nunca suceda.

El cielo cambia, deberíamos aprender de él...

El siempre nos mira con ojos que no juzgan, con ojos que aman, el cielo nos ama, aunque a veces se sienta mal y se duela a sí mismo.

El cielo no miente, ni nos esconde nada, se muestra limpio o sucio... siempre tal cual.

 

Gotitas de amor


Vienen como llovizna o gotitas traviesas que revolotean agua contra agua, contra la tierra, parecen pajaritos que cantan levemente o alegres al son de la vida, cuando pueden corren y elevan sus manitas para sentir el viento en sus dedos, hablan suave todos como una niña tierna, dulce, con carisma. Abrazan, saludan, se despiden alegremente, a veces, también lloran, en rinconcitos de una recámara, de una cama, de una escalera, se esconden debajo de la cama con una lámpara y llevan a su mejor amigo con ellos un peluche, un muñeco, un amigo imaginario, en la noche algunos sudan calor y su cabello se les alborota, sus mejillas rosadas o rollizas, se mueven, patalean, se dan la vuelta, manotean... los solitarios abrazan a la pared y dibujan animalitos en ella, los independientes se extienden en la cama con sus brazos abiertos, los mimosos, asustadizos, cariñosos abrazan a sus madres, o duermen en medio de una cama, los regañados son trasladados a una cuna aparte, o camitas propias repletas de peluches que son sus angelitos en las noches tristes.
 
 
 
Un día, las gotitas de amor crecen y lo único que no quieren es dejar de ser una gotita de amor.

Nada nos ata

No hay nada que nos ate
ni el recuerdo
ni la tarde
ni un beso...

Entrar y salir de cambio
tampoco nos ata...
ni los sueños que contemplamos
los deseos
los supuestos
y planes.

Nada nos ata
ni la mirada
ni el tiempo vivido.

Sólo lazos rotos
desunión
actos irrevocables.