domingo, 2 de septiembre de 2012

Cielo


En todas sus versiones es bello, aun siendo tenebroso, siempre dice algo a pesar de no ser siempre visto, pero no logro comprender como a alguien podría molestarle un atardecer, ¿cómo es posible que hasta al cielo le quiten objetividad? el ser humano no ama por naturaleza, y de cierta manera algo le molesta. A mí me encanta el atardecer, porque muestra su lado claro, fino, amarillo, rojizo, la mezcla de aquel grisáceo que da el aviso del anochecer, su cruce con el sol, ventoso y tibio a la vez, la llovizna se vuelve traslúcida y brilla, esto es lo que mis ojos ven.

La gente insiste en marcar sus diferencias pero somos esencialmente humanos, tal vez nunca lleguemos a ser sólo personas, tal vez nunca suceda.

El cielo cambia, deberíamos aprender de él...

El siempre nos mira con ojos que no juzgan, con ojos que aman, el cielo nos ama, aunque a veces se sienta mal y se duela a sí mismo.

El cielo no miente, ni nos esconde nada, se muestra limpio o sucio... siempre tal cual.

 

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